autoayuda, Historias, PARA SONREIR UN RATO

Aguacate Maduro para el Corazón

En algún momento de nuestras vidas hemos leído algún libro de autoayuda. Tengo que admitir que durante mi adolescencia tenia mil complejos, baja autoestima y otros “issues” que se me han quedado adheridos hasta mi adultez. Durante ese tiempo yo me leía cuanto libro de historias de autoayuda encontraba; Sopa de Pollo para el Alma, Chocolate Caliente para el Alma etc.  No me había percatado que todo era “comida para el alma”, luego entendí porqué engordé tanto, comer para mí es un antidepresivo.

Pero, ¿y a quien no se le quita la depresión con un rico bizcocho de chocolate o un pote de Nutella, una pizza extra queso con coca cola bien fría o un bolso gigante de popcorn frente al televisor viendo una buena película de terror?  (En mi caso soy fanática del género del terror).  Para mí todo eso es lo que llaman “comfort food”, bueno yo le digo “gordis food”.

Clásico
¿Cuantas veces has hecho esto? ¿Que rico verdad?

Muchas veces mi familia y algunas amistades me decían que tenía que bajar de peso y la verdad yo me miraba en el espejo y no me gustaba lo que veía pero cada vez que me deprimía lo que hacía era comer.  Mi reclamo con Dios era por qué yo no podía dejar de comer como la gente normal que caía en depresión y rebajaban tanto que parecían lagartijas escurridas.  Yo quería ser flaca porque entendía que toda la raíz de mis males era que yo era gorda, punto.

Estaba tan enfocada en ver todos mis defectos que no me daba cuenta de las virtudes que tenía.  Y es que para mí, los hombres sólo se fijaban en mujeres flacas o con cuerpos esbeltos aunque tuvieran la cara así:

Obviamente durante la adolescencia esas crisis son básicamente normales en las chicas como yo, que por cierto yo me creía gorda y cuando veo mis fotos de intermedia y high school pienso “¿Cómo rayos yo me creía gorda? ¿Cómo rayos yo me creía fea?  “Gorda estoy ahora” (o sea tampoco había aprendido nada al sol de hoy).  Vivía con una venda en mis ojos (a lo Birdbox) que no me permitía ver lo que otra personas veían en mí. Tuve que darme muchísimos “cantazos”, tener innumerables malas experiencias y sentir que todo se derrumbaba en mi vida para darme cuenta de la clase de “mujerón” que soy.

La vida se encargó de enseñarme que mis “desventuras” nada tenían que ver con mi peso o mi apariencia, tenían que ver directamente con el poco o nulo AMOR que yo me tenía.  No es hasta esta etapa de mi adultez que comprendo que muchos hombres no se enamoran de un “físico” aunque eso sea lo primero que miren.  Los hombres que realmente se enamoran, lo hacen de una mujer segura, de una mujer que se ama a sí misma, una mujer libre y que sea dueña y señora de sus emociones.  Cuando eres capaz de ponerte a ti misma como prioridad, sabrás como conducirte en la vida, sabrás como dar amor.  Esto aplica incluso a esas mujeres que son madres, porque para poder amar y cuidar a tus hijos tienes que  entender que debes ser una mujer emocionalmente saludable y para poder lograr tu salud emocional debes ponerte a ti misma como prioridad.

Una vez entendido esto, de todas maneras quise bajar de peso (me imagino la cara de ustedes), pero las razones  son completamente distintas a las que siempre había tenido.  ¿Y  a que no saben qué?  Esta vez sí estoy bajando de peso, porque no estoy desesperada por ser “flaca”, porque no tengo la necesidad gustarle a nadie, sólo quiero sentirme saludable y con más energía, modificando mi manera de comer y sin sentir la necesidad de comerme una pinta de helado de chocolate cada vez que me sienta triste (bueno tengo mis días hormonales, pero lo combato con unos sabrosos postres bajos en carbs y sin azúcar) KETO STYLE BABY.

En mi viaje de bajar de peso me acompañan varias JEVAS DE LA VIDA, mis amigas del TEAM AGUACATE.  Cada una de ellas es una BELLEZA DE MUJER, no importa las libras que tengan ni tampoco las que se quiten.  Ellas son inspiración para muchos y para ellas mismas. 

Mujer que me lees, jovencita que me lees, cada mujer es hermosa en su propia piel, NUNCA permitas que ningún CIEGO te diga cómo te ves y mucho menos cambie la visión que tienes de ti misma.

Nunca lo dudes

TEAM AGUACATE

Por: Yazmín Almodóvar Pagán (Ladyazy)

autoayuda

Vivir sin apegos

Y hay momentos en los que te pasan cosas, las cuales piensas que son de cierta manera, parecen ser de cierta manera, te crees que son de cierta manera y terminan siendo absolutamente nada de lo que pensabas que era.  Es algo asi como las aguas frescas del Chavo del Ocho, el agua parece ser de fresa, sabe a fresa, se ve como fresa pero es de tamarindo. Y entonces, ¿que hacemos? yo no quiero tamarindo, me gusta la fresa pero no es fresa, es tamarindo. ¿Porqué entonces insisto con el jodío tamarindo? Si al final y al cabo eso no es lo que quiero. Apegos absurdos. Poco a poco voy aprendiendo a despegarme, a entender que no necesito estar con nadie, que la compañía llega cuando tiene que llegar, de manera orgánica, libre, sin apegos.  

Poco a poco voy aprendiendo a entender que cada ser humano “ama” de manera diferente, que no todo el mundo está destinado a quedarse en tu vida. Aprenderé a saborearme los momentos donde las fresas estén de temporada, porque no siempre estarán ahí.  

Vivir sin apegos, paso a paso. 

Por: Yazmín Almodóvar Pagán (Ladyazy)